El espejismo del héroe y el peligro del «turismo de emergencia»
- Capitán Álvaro Eduardo Farfán Vargas

- 27 jul
- 3 min de lectura
Actualizado: hace 5 días
Cuando la buena voluntad se convierte en un problema
Cada vez que una tragedia de gran magnitud golpea a cualquier rincón del planeta, se desencadena un fenómeno tan predecible como peligroso: la estampida de la buena voluntad desinformada.
En cuestión de horas, las redes sociales y los medios se llenan de colectivos, voluntarios e "influencers" del socorrismo exigiendo vía libre para abordar un avión, empacar un casco y un par de guantes y salir corriendo a «salvar vidas».

Lo que muchos venden como solidaridad heroica, en la práctica operativa no se trata más que de "turismo de emergencia": una forma de voluntarismo impulsivo que, lejos de solucionar la crisis, termina convirtiéndose en un problema logístico adicional para la zona azotada por la desgracia.
En el proceso de la articulación y coordinación de operaciones de una catástrofe, la improvisación no es un acto de valentía; es una irresponsabilidad que cuesta vidas, recursos y genera descoordinación.
Las lecciones de la historia
Para entender por qué el entusiasmo no basta, hay que remitirse a la memoria histórica de la gestión del riesgo.
Los devastadores terremotos de México en 1985 y Armenia en 1988 enseñaron al mundo una lección amarga: la llegada masiva y desordenada de cientos de grupos internacionales, sin protocolos unificados, saturó los aeropuertos, consumió suministros críticos —agua, alimento, combustible— que pertenecían a los damnificados y bloqueó las cadenas de mando.
Fue de ese caos de "buenas intenciones" donde nació, sobre el año 1991, INSARAG (International Search and Rescue Advisory Group), bajo la sombrilla de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA).
INSARAG: coordinación, no improvisación
Hay que repetirlo con severidad técnica para quienes confunden el rescate con una aventura: INSARAG no es un grupo de rescate, no tiene brigadistas ni despliega ambulancias.
INSARAG es el marco normativo internacional que dicta el estándar para que los verdaderos profesionales operen bajo una misma metodología.
Sus directrices —estructuradas en los volúmenes de Política, Preparación y Respuesta, y la Guía Operacional de Campo— existen precisamente para filtrar la improvisación y garantizar la interoperabilidad.
«Rescatar no es solo romper concreto».
El rescate va mucho más allá de las cámaras
El ego del "rescate fotogénico" suele reducir esta labor al acto vistoso de romper una losa de concreto y sacar a alguien ante las cámaras.
Esa es apenas la punta del iceberg.
Un equipo especializado de Búsqueda y Rescate Urbano (USAR, por sus siglas en inglés) es una maquinaria logística autosuficiente que debe garantizar cinco componentes estrictos:
Mando y Administración
Para integrarse a la cadena de control de la zona cero sin generar fricción.
Búsqueda
Tecnológica y canina altamente entrenada.
Rescate
Táctico y estructural.
Atención Médica Prehospitalaria
Soporte vital avanzado en espacios confinados.
Logística de Autosuficiencia
Capacidad para instalar su propia Base de Operaciones (BoO), purificar su agua, generar su energía, alimentar a su personal y no ser una carga para el Estado colapsado.
Quien viaja a una zona de desastre sin garantizar su propia autosuficiencia logística durante semanas no va a ayudar; va a consumir los recursos de las víctimas.
El rigor de la acreditación frente al espectáculo
Por estas razones, los países serios han implementado procesos nacionales de acreditación USAR.
El Proceso Nacional de Acreditación de la Coordinación Nacional de Protección Civil o, en nuestro caso específico, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, quien es la entidad del Gobierno colombiano encargada de coordinar el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres, cuya labor principal consiste en orientar, dirigir y ejecutar las políticas de prevención de riesgos, atención de emergencias y recuperación frente a desastres naturales o causados por la actividad humana en el país.
Entidad que también evalúa, estandariza y clasifica a los equipos en niveles —liviano, mediano y pesado— bajo el molde normativo de INSARAG.
Un equipo no entra a una estructura colapsada internacional porque "quiera ayudar"; entra porque demostró capacidad operativa, disciplina técnica y homologación legal.
La solidaridad también exige disciplina
Es momento de hacer una reflexión profunda como sociedad y como sistema de respuesta.
La solidaridad no se mide por la prisa con la que se empaca una maleta, sino por la disciplina con la que se respeta la normativa nacional e internacional.
El verdadero héroe en una emergencia no es el que busca la foto en los escombros de un país ajeno, sino el profesional que se capacita en silencio, respeta los canales institucionales de la OCHA y entiende que, en la gestión del riesgo, la coordinación rigurosa es la única fuerza que realmente salva vidas.



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