Por qué desplegar un apoyo aéreo en un incendio forestal es ciencia, no política ni ‘likes’
- Capitán Álvaro Eduardo Farfán Vargas

- 15 ago
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Actualizado: 1 sept
Cada vez que una zona boscosa o de montaña arde en llamas y las columnas de humo cubren nuestras comunidades, el libreto en redes sociales y medios de comunicación tiende a repetirse. Aparecen las exigencias vehementes de líderes locales, los reclamos indignados de la ciudadanía, el señalamiento de políticos oportunistas o las transmisiones en vivo de creadores de contenido que cuestionan, desde el desconocimiento, "por qué no han mandado un helicóptero a apagar el fuego".

Existe una narrativa popular errónea que asume que activar una aeronave para descargar agua sobre un incendio es una decisión de voluntad, amiguismos o presión mediática. La realidad normativa, técnica y operativa es categórica: ningún helicóptero despega por un capricho político, un video viral o una llamada influyente.
La aviación en emergencias no es un remolque a domicilio; es una operación de altísimo riesgo que se rige bajo estrictos protocolos nacionales e internacionales de seguridad operacional.
1. El cerebro operativo: ¿Qué es un PMU (Puesto de Mando Unificado) y un Sistema de Comando de Incidentes (SCI)?
Para entender cómo se toma esta decisión, hay que discernir dónde nace.
Ante un evento que supera la capacidad de respuesta inicial, la normativa colombiana (Ley 1523 de 2012 del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres - SNGRD) y las directrices internacionales establecen la instalación de un Puesto de Mando Unificado (PMU) o la implementación del Sistema de Comando de Incidentes (SCI).
El PMU es la instancia de articulación estratégica e interinstitucional donde coinciden autoridades locales (alcaldía, gobernación), la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), organismos de socorro (Bomberos, Cruz Roja, Defensa Civil) y la Fuerza Pública.
El Comandante del Incidente (CI), dentro del SCI, es la figura técnica asignada —habitualmente un oficial de Bomberos o experto en la materia— encargada de la dirección táctica en el terreno.
En este espacio se analiza el comportamiento del fuego mediante criterios científicos: velocidad y dirección del viento, humedad relativa, tipo de vegetación, inclinación del terreno, infraestructura en riesgo y avance de las cuadrillas terrestres.
Es allí donde se determina si un apoyo aéreo es técnicamente viable y operacionalmente necesario, o si, por el contrario, resultaría inútil o sumamente peligroso.
2. Los criterios técnicos y de seguridad: ¿Por qué no siempre puede volar una aeronave?
El uso de aeronaves (ya sean equipos Bambi Bucket en helicópteros de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, la Aviación del Ejército o la Policía Nacional o de empresaa privadas) está sujeto a estándares rigurosos.
Una descarga de agua desde el aire no apaga un incendio forestal por sí sola; su función técnica es enfriar y sofocar temporalmente la línea de fuego para que el personal en tierra pueda ingresar y liquidarlo.
Antes de solicitar una aeronave, la mesa técnica debe evaluar variables críticas:
Condiciones meteorológicas y de visibilidad: El humo denso, las corrientes térmicas ascendentes provocadas por el fuego y los vientos cruzados de alta velocidad imposibilitan el vuelo seguro. Ningún comandante de aviación arriesgará la vida de una tripulación si no existen condiciones para operar bajo reglas de vuelo visual o instrumental seguro.
Topografía y líneas de alta tensión: En cañones profundos, cordilleras escarpadas o zonas con cableado eléctrico de alta tensión, las maniobras de bajo vuelo y descarga son mortales.
Puntos de abastecimiento de agua (LFB - Liquid Filling Bases): Una aeronave requiere una fuente de agua cercana (embalses, piscinas de colapso, lagunas) con la profundidad suficiente y libre de obstáculos para llenar el contenedor sin colisionar.
Seguridad del personal en tierra: Una descarga de cientos de galones de agua a gran velocidad sobre una pendiente puede desprender rocas, derribar árboles o lesionar gravemente a los socorristas que están en la base del fuego si no hay una coordinación de radio directa y milimétrica entre la aeronave y el Comandante en Tierra.
3. La cadena de mando y las entidades autorizadas: El protocolo normativo
Cualquier solicitud de apoyo aéreo debe cumplir con la cadena jerárquica y reglamentaria establecida en el marco del Centro Nacional de Recuperación de Personal (CENRP) y la UNGRD:
Agotamiento de capacidades locales
El Municipio debe certificar mediante el PMU que la capacidad del Cuerpo de Bomberos local y regional ha sido superada o la estrategia de respuesta necesita ser complementaria.
Evaluación de Necesidades y Análisis de Daños (EDAN)
Se emite un informe técnico firmado por la autoridad del incidente.
Escalamiento institucional
El Alcalde o el Consejo Municipal de Gestión del Riesgo formaliza la solicitud ante la Gobernación, (Unidad Departamental). Si el nivel de la emergencia lo exige, el departamento escala la petición a la UNGRD.
Validación del CENRP y componentes aéreos
La UNGRD evalúa la disponibilidad y coordina con el CENRP de la Fuerza Aeroespacial o las divisiones de aviación militar/policial. Son las tripulaciones técnicas y los oficiales de operaciones aéreas quienes tienen la última palabra de viabilidad técnica para aprobar o abortar la misión.
Una decisión técnica, no una decisión política
En este orden de ideas los apoyos de aeronaves en operaciones de emergencia no nacen de un simple capricho de personas no técnicas, ni de oportunismos mediáticos si no de unas necesidades técnicas y estrategias específicas establecidas objetivamente por personal profesional calificado.



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