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Sinergia táctica ante el fuego: por qué la combinación aire-tierra es indispensable en los incendios forestales

Foto del escritor: Capitán Álvaro Eduardo Farfán Vargas
Capitán Álvaro Eduardo Farfán Vargas
14 sept
5 min de lectura

La verdadera fuerza está en la coordinación


La lucha contra los grandes incendios forestales no admite una falsa dicotomía entre la efectividad del brigadista de combate terrestre y la capacidad de los medios aéreos.

Frente a incendios de quinta y sexta generación, caracterizados por comportamientos extremos, elevada intensidad y velocidades de propagación que pueden superar las capacidades tradicionales de extinción, la respuesta eficaz requiere algo más que recursos aislados: requiere coordinación, oportunidad y sinergia táctica entre el aire y la tierra.

La verdadera capacidad de respuesta surge cuando ambos componentes trabajan bajo una misma estrategia operacional.


Delegación Departamental de Bomberos de Cundinamarca
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El papel de los medios aéreos


Los medios aéreos, como los aviones cisterna y los helicópteros bombarderos, no deben entenderse como herramientas capaces de resolver por sí solas un incendio forestal.

Su función táctica principal consiste en reducir temporalmente la intensidad del frente de llama, enfriar el combustible vegetal y disminuir la velocidad de propagación, generando una ventana de oportunidad para que los equipos terrestres puedan intervenir.

Pero esa oportunidad tiene un límite.


Si después de una descarga aérea las brigadas en tierra no consolidan rápidamente el trabajo mediante la apertura o fortalecimiento de líneas de defensa, la remoción del combustible hasta el suelo mineral y la liquidación de puntos calientes, el fuego puede recuperar su intensidad y continuar avanzando.


Por eso, una descarga aérea sin consolidación terrestre puede convertirse simplemente en una pausa dentro del comportamiento del incendio, y no necesariamente en una solución.


Delegación Departamental de Bomberos de Cundinamarca
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Cuando el ataque aéreo prepara el terreno


Dentro de las estrategias modernas de combate existe también el empleo de descargas adelantadas de retardante, particularmente en operaciones de ataque indirecto.


A diferencia del lanzamiento de agua directamente sobre las llamas, el retardante puede aplicarse sobre vegetación que todavía no ha sido alcanzada por el frente de fuego, con el propósito de modificar temporalmente su comportamiento frente a la combustión y disminuir la intensidad con la que el incendio puede atravesar determinadas zonas.


Este tipo de estrategia puede resultar especialmente útil cuando se integra con líneas de defensa terrestres y con una adecuada lectura del comportamiento del fuego.


Protección de áreas ambientalmente sensibles


La utilización de retardantes debe realizarse bajo estrictos criterios técnicos y ambientales. Su aplicación no puede entenderse simplemente como la creación de una "barrera química" universal para proteger la fauna.


En sectores donde existen hábitats sensibles, corredores biológicos o ecosistemas de especial importancia, la planificación de las descargas debe considerar tanto la efectividad operacional como los posibles impactos ambientales, especialmente en proximidad de cuerpos y cursos de agua.


El objetivo debe ser reducir la intensidad y velocidad del incendio sin trasladar el problema hacia otros componentes del ecosistema.


Delegación Departamental de Bomberos de Cundinamarca
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El tiempo también es un recurso de emergencia


En un incendio forestal, el tiempo es un factor determinante.

Mientras algunas especies de fauna pueden desplazarse rápidamente frente a la amenaza, otras presentan una capacidad de movilidad mucho menor. La intensidad, velocidad y dirección del frente de fuego pueden determinar las posibilidades de supervivencia de numerosos organismos.


Por ello, disminuir la velocidad de propagación en determinados sectores puede contribuir a generar ventanas de tiempo adicionales para la respuesta ambiental y operacional.


Sin embargo, estas acciones deben hacer parte de una estrategia integral de manejo del incendio y no interpretarse como mecanismos que garanticen por sí mismos la supervivencia de la fauna.


La información también combate el fuego


La integración aire-tierra no depende únicamente de aeronaves, herramientas o capacidades físicas.


La información es uno de los recursos más importantes durante una emergencia.

Desde la perspectiva del Sistema de Comando de Incidentes (SCI/ICS), la observación aérea puede aportar información táctica sobre variables como:


  • Dirección y velocidad de propagación.

  • Cambios en el comportamiento del fuego.

  • Desarrollo de focos secundarios.

  • Proyección de pavesas.

  • Evolución del frente de llama.

  • Sectores de mayor intensidad.

  • Accesos y zonas críticas para las brigadas terrestres.


Esta información permite mejorar la toma de decisiones de los responsables de las operaciones en tierra.


A su vez, los equipos terrestres aportan información directa sobre las condiciones del terreno, accesibilidad, combustible disponible, puntos calientes y evolución de las líneas de control.


El aire observa, identifica y apoya; la tierra consolida, controla y liquida.

Cuando ambos componentes comparten información de manera oportuna, la operación adquiere una mayor capacidad de adaptación frente a un incendio que cambia constantemente.


No se trata de aire contra tierra


Uno de los principales errores en la discusión sobre incendios forestales es plantear la pregunta sobre cuál recurso es "mejor": ¿los medios aéreos o las brigadas terrestres?

La pregunta correcta debería ser:


¿Cómo conseguimos que ambos recursos sean utilizados en el momento, lugar y condición adecuados?


El avión puede reducir la intensidad de un frente, pero necesita del personal terrestre para consolidar la oportunidad.


La brigada puede construir una línea de defensa, pero puede necesitar apoyo aéreo para intervenir en condiciones donde la intensidad del fuego impide acercarse con seguridad.

La aeronave puede proporcionar una visión amplia del incendio, mientras que el personal en tierra aporta el conocimiento detallado de las condiciones reales del terreno.

No son capacidades que compiten. Son capacidades que se complementan.


La verdadera sinergia táctica


La eficacia de una operación de combate de incendios forestales no debe medirse únicamente por la cantidad de aeronaves disponibles o por el número de brigadistas desplegados.


Debe medirse también por la capacidad de coordinar esos recursos como un solo sistema operacional.


Esto implica planificación, comunicaciones, seguridad, análisis del comportamiento del fuego, conocimiento del territorio y una adecuada estructura de comando.


En este escenario, el componente aéreo puede generar la oportunidad, mientras el componente terrestre transforma esa oportunidad en control efectivo.


Delegación Departamental de Bomberos de Cundinamarca
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Una estrategia que debe mirar más allá de las llamas


Los incendios forestales actuales plantean desafíos que van mucho más allá de apagar un frente de fuego.


Se trata de proteger vidas, infraestructura, ecosistemas, biodiversidad y territorios completos frente a fenómenos que pueden evolucionar rápidamente y superar las capacidades convencionales de respuesta.


Atender estos incendios bajo un enfoque aislado es un error costoso en vidas, recursos y patrimonio ambiental.


La verdadera resiliencia operativa exige articular la velocidad y capacidad de los medios aéreos con el trabajo técnico, constante y especializado de las brigadas terrestres.


Porque ante el fuego, el verdadero poder no está solamente en el aire ni solamente en la tierra.


Está en la capacidad de ambos de trabajar como uno solo.

 
 
 

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